Repensando el “pumphead”: ¿realmente causa deterioro cognitivo la cirugía cardiaca?

Revisión sistemática sobre el deterioro cognitivo tras la cirugía cardiaca que analiza la calidad de los estudios a favor de dicho fenómeno.

Para hablar sobre deterioro cognitivo tras la cirugía cardiaca, especialmente con bypass cardiopulmonar (BCP), se debe que hablar primero de lo que se considera deterioro cognitivo. La 5º Edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) lo divide en tres síndromes: delirio, deterioro cognitivo leve y deterioro cognitivo mayor. El que habitualmente se asocia al BCP es el deterioro cognitivo leve, cuya definición consiste en el deterioro de uno o más dominios cognitivos: atención compleja, función ejecutiva, aprendizaje y memoria, lenguaje, habilidades perceptuales motoras y reconocimiento social.

Hablando en estos términos sobre el deterioro cognitivo, los autores del artículo refieren que la literatura científica ha sido inconsistente a la hora de seguir una metodología de estudio, y en muchas ocasiones se encuentran con una ausencia de grupos de control en estos estudios, un uso de diferentes test cognitivos que no valoran las mismas funciones, falta de distinción entre corto y largo plazo, o un seguimiento incompleto de los sujetos. Todos estos factores han generado una falsa percepción de causa-efecto entre la cirugía cardiaca y el deterioro cognitivo permanente.

Mediante una búsqueda exhaustiva de bibliografía y diferenciando el deterioro cognitivo precoz (< 6 meses) del tardío (> 6 meses), esta revisión analiza las incongruencias entre los distintos artículos y se apoya en ensayos clínicos aleatorizados con un gran número de muestra para rebatir la causalidad del deterioro cognitivo por el BCP.

COMENTARIO:

Nunca resulta sencillo ir en contra de lo que está establecido en la sociedad, o la comunidad científica en este caso. Incluso entre los médicos existen creencias que van más allá de lo que se pueda refutar con un estudio, pero no por ello debemos dejar de cuestionarnos conceptos que damos por hecho.

En mi opinión, el interés de esta revisión radica en tres cuestiones: los resultados de la minuciosa investigación que hacen al analizar artículos y exponer su inconsistencia, la importancia de una buena metodología y la dificultad que conlleva desmontar lo establecido.

Los resultados de este artículo comunican la falta de nexo entre el deterioro cognitivo y la cirugía cardiaca o el BCP. Para ello analizan desde los primeros artículos escritos alrededor de los años 70 hasta hoy en día. Establecen factores asociados al deterioro cognitivo tras una cirugía cardiaca (dolor postoperatorio, medicación, anestesia general, tromboembolismos, deterioro cognitivo de base y edad). Y determinan el uso de un total de 42 tests diferentes; que no sólo miden de distinta manera distintas funciones cognitivas, sino que se usan en distintos momentos del postoperatorio sin seguimiento posterior y, a veces, sin haber realizado un test de base previo a la cirugía.

Sin embargo, cuando analiza ensayos clínicos aleatorizados como el CORONARY o ROBBY, donde realizan tests neurocognitivos antes, al mes y al año de la cirugía cardiaca con BCP y sin BCP, no demuestran diferencias significativas en el deterioro cognitivo al año entre las operaciones realizadas con y sin BCP. Asimismo, otro estudio que compara la intervención coronaria percutánea (ICP) a la CBC con y sin BCP, no solo demuestra que no hay diferencias significativas a nivel cognitivo al comparar ambas técnicas, sino que también observa que hay un deterioro de la memoria al comparar la CBC sin BCP con la ICP que no existe cuando se compara la CBC con BCP.

Cuando la cirugía cardiaca no es nuestro objetivo principal de análisis, podemos centrarnos en estudios epidemiológicos sobre el desarrollo de deterioro cognitivo. En un estudio de Rochester Epidemiology Project, donde se examinaron nuevos casos de demencia en un periodo de 5 años, no se demostró que una operación cardiaca previa fuese un factor de riesgo para el desarrollo de este tipo de deterioro cognitivo. Lo cual nos lleva a plantearnos la hipótesis de que, tal vez, la propia enfermedad cardiovascular pueda ser un factor de riesgo en sí misma en la evolución del deterioro cognitivo.

Otro punto a recalcar es la trascendencia de una buena metodología inicial a la hora de realizar cualquier tipo de investigación. Desde los estudios experimentales a los metaanálisis, debemos ser cautos a la hora de plantearlos, y críticos cuando los analicemos. La importancia de un buen estudio demográfico inicial con las características necesarias para los objetivos primarios y secundarios y un buen seguimiento posterior son cruciales, especialmente cuando hablamos de morbilidades potencialmente recuperables. También debemos tener en cuenta la dificultad de comparar estudios cuando los métodos de medición para una misma variable son distintos o, incluso, incompatibles.

Para finalizar, me gustaría hacer hincapié y valorar la complejidad de ir en contra de la evidencia hasta el momento. Los inicios de la cirugía cardiaca no fueron sencillos y es posible que los primeros artículos sobre el deterioro cognitivo tras las operaciones de corazón intentasen desprestigiar la seguridad de las mismas. Por ello, gran parte del mérito de este artículo se basa en la lectura crítica de la evidencia hasta el momento y la capacidad de los autores de percatarse de posibles factores de confusión que estuviesen mezclando causalidad con casualidad.

REFERENCE:

Waterford SD, Whitlock EL, Ad N. Mind over heart: Is cognitive decline after cardiac surgery real? J Thorac Cardiovasc Surg. 2026 Apr;171(4):954-960.e1. doi: 10.1016/j.jtcvs.2025.11.001.

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