Driveline más fino y flexible: ¿la posible clave de lograr el mínimo riesgo de infección?

Trabajo que analiza, de forma retrospectiva y multicéntrica (9 centros en China), a 181 pacientes con un nuevo dispositivo de asistencia ventricular de larga duración, con bomba centrífuga de levitación magnética, con un driveline ultrafino y muy flexible, diseñado para reducir trauma local en el punto de salida y, con ello, la infección.

La insuficiencia cardíaca es una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en todo el mundo debido al envejecimiento de la población y a la mejora de las tasas de supervivencia tras padecer enfermedades cardiovasculares. Los pacientes con insuficiencia cardíaca avanzada pueden necesitar asistencia circulatoria mecánica, como dispositivos de asistencia ventricular izquierda (DAVI) de larga duración, incluso como terapia destino en caso de no ser posible realizar un trasplante cardíaco. A pesar de los importantes avances en la tecnología de los DAVI y las consiguientes mejoras en los resultados, la infección de la línea de transmisión o driveline sigue siendo una de las principales complicaciones de esta terapia, lo que afecta significativamente a la calidad de vida y al pronóstico de los pacientes.

A lo largo de los últimos años se han establecido diferentes diseños de estos dispositivos, con la introducción de mejoras técnicas en sus componentes. Estudios previos han asociado el riesgo de infección del driveline con el diseño y las propiedades físicas de este sistema de transmisión, incluyendo traumatismos en el punto de salida por fuerzas externas o internas, y cualquier condición que ponga en riesgo el punto de salida ante una invasión microbiana. El CH-VAD (BrioHealth Technologies, Suzhou, China) es un DAVI centrífugo totalmente levitado magnéticamente, que en comparación con otros dispositivos existentes como el HeartMate 3, tiene un driveline más fino (3,3 mm frente a 6,6 mm) y más flexible, lo que tiene como objetivo reducir el traumatismo local en el punto de salida y disminuir potencialmente el riesgo de infección. El dispositivo se implantó por primera vez en China en junio de 2017, obteniendo la aprobación en este país en 2021.

Se trata de un estudio multicéntrico, retrospectivo y observacional con el objetivo de evaluar la incidencia de infección del driveline en pacientes con CH-VAD y explorar los factores subyacentes que pueden contribuir a dicha complicación. Se analizaron así todos los pacientes que se sometieron al implante de este dispositivo entre junio de 2017 y octubre de 2024 en nueve centros de China. Se recopilaron datos relacionados con las características clínicas, los procedimientos quirúrgicos y los detalles de la prevención y el tratamiento de la infección del sistema de transmisión, y se analizaron los factores de riesgo.

Se incluyó a un total de 181 pacientes consecutivos, con una mediana de edad de 56 años y un 86% de hombres. Durante una mediana de duración del soporte ventricular de 1,6 años, se produjeron infecciones del driveline en 20 de los 181 pacientes (11,0%). Se observaron 26 eventos, lo que corresponde a una tasa de 0,07 eventos por paciente-año, una de las más bajas reportadas en cuanto a DAVI de larga duración. La incidencia acumulada de la primera infección de fue del 2,8 % a los 6 meses, del 5,6 % a los 12 meses y del 8,5 % a los 24 meses. Destaca también que, en 20 de los 26 eventos, hubo cultivo positivo, con predominio de Staphylococcus aureus (65%). La mayoría de las infecciones fueron superficiales (65%) y se siguió un esquema de tratamiento escalonado: cuidados locales, antibióticos 2-4 semanas si no presentaba infección profunda; 2–3 meses si presentaba infección profunda; algunos casos con desbridamiento y un caso con relocalización. La mayoría de los eventos tuvo una resolución exitosa (88,5%), con escasas muertes asociadas a dicha infección del driveline (3,8%, una de ellas con mediastinitis).

Se señalan dos datos relevantes: los cambios frecuentes de vendajes (>5 por semana) se asociaban significativamente con un mayor riesgo de infección de la línea de transmisión (p = 0,022); y ocultar por completo bajo la piel la zona más aterciopelada del driveline se asoció a una menor tasa de infección (7,4% vs. 26,3%). Además, los implantes antes de 2022 tuvieron más tasa de infección (27,3% vs. 7,4%), probablemente por curva de aprendizaje, estandarización de cuidados y mayor seguimiento.

Los autores concluyen que los pacientes tratados con CH-VAD experimentaron una tasa alentadoramente baja de infección del driveline, considerada una de las más bajas registradas para los dispositivos de asistencia ventricular de larga duración. Estos hallazgos tienen implicaciones tanto para el manejo clínico de estos pacientes y sobre todo para el diseño del driveline en futuros dispositivos de asistencia ventricular.

COMENTARIO:

La infección del driveline sigue siendo el “talón de Aquiles” de los dispositivos de asistencia ventricular de larga duración. A pesar de la mejora espectacular en hemocompatibilidad y supervivencia con bombas con levitado centrífugo, el sistema de conducción o driveline continúa siendo una puerta de entrada para las infecciones y por lo tanto una fuente de reingresos, curas prolongadas y, ocasionalmente, sepsis e incluso mediastinitis. En ese contexto, este estudio (9 centros, China; 181 pacientes; 2017–2024) aporta un mensaje con implicaciones muy prácticas: la prevención de la infección del driveline no es solo protocolo… también es diseño mecánico del cable.

Este trabajo nos aporta tres aspectos importantes: 1) tasas muy bajas de infección del driveline comparados con los reportados en DAVI de larga duración; 2) diseño ultrafino y flexible del driveline con literatura previa que asocia diámetro/rigidez con riesgo de infección y con estudios experimentales de propiedades mecánicas de drivelines; y 3) identifican dos elementos del cuidado del driveline con asociación a mejores resultados, como son los cambios de apósito menos frecuentes y el cubrimiento total por la piel de la zona más aterciopelada del driveline.

Quizá sea demasiado ambicioso asociar la baja tasa de infección al diseño del driveline y no a ese hecho junto con el protocolo de manejo del paciente, pero creo que estos hallazgos nos aportan claves importantes para nuestra práctica clínica diaria: 1) el driveline no es solo un accesorio, sino una pieza más del dispositivo con implicaciones clínicas y pronósticas, que no debe quedar excluida de los avances en el diseño de esta tecnología. 2) En ocasiones, menos es más en cuanto a las curas de la herida del driveline, y la importancia de un manejo exquisito en este sentido, evitando la manipulación innecesaria que puede ser puerta de entrada para la infección 3) Parace que existen datos que apoyan el cubrir de forma completa la zona rugosa o aterciopelada del driveline dentro de la piel, sin olvidar utilizar los antisépticos y materiales adecuados para no dañar esta estructura.

Como fortalezas de este trabajo me gustaría resaltar el tamaño muestral razonable para un dispositivo relativamente nuevo, su carácter multicéntrico y el periodo de seguimiento máximo reportado de 7 años. También su metodología estadística cuidada y la mención del estudio DESTINE (comparado con HeartMate 3) aportan calidad a los resultados. De la misma manera, no podemos dejar pasar las limitaciones, sobre todo su carácter retrospectivo y carecer de grupo control, así como la limitada potencia por los escasos eventos registrados (26 eventos en 20 pacientes). Y lo que a mi parecer es más significativo es la confusión en cuanto al “antes/después de 2022”, donde se mezcla curva de aprendizaje y cambios de protocolo tanto en el implante como en el tratamiento y seguimiento de los pacientes. Los autores también lo discuten y, por tanto, el descenso de las infecciones del driveline en la etapa tardía no puede interpretarse como “mejoría espontánea” sin matices.

Como conclusiones, los datos de baja infección del driveline con este nuevo diseño más fino y flexible es muy interesante, pero debemos tomarlo como señal esperanzadora y aún sólo prometedora más que como prueba definitiva de superioridad frente a otros diseños consolidados en la actualidad.

REFERENCIA:

Wang X, Zhou X, Chen H, et al. Low Driveline Infection Rates in Patients With a Novel Fully Magnetically Levitated Ventricular Assist DeviceEur J Cardiothorac Surg. 2025;67(12):ezaf365. doi:10.1093/ejcts/ezaf365

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