Las cardiopatías congénitas son los defectos más frecuentemente encontrados al nacimiento (1% de los nacimientos) y se estima que hasta un tercio tienen una causa genética. En caso de asociar manifestaciones extracardíacas bien caracterizadas, constituyen un síndrome. Los más comunes son la trisomía 21, el síndrome de Noonan, el síndrome de Turner, la deleción 22q11.2 y el de Williams-Beuren.
Un abordaje multidisciplinar es clave en estos casos. Cada vez entendemos mejor cómo el genotipo influye en los resultados clínicos, y debemos tenerlo en cuenta a la hora de diseñar una estrategia terapéutica.
La publicación analizada es una revisión bibliográfica de carácter descriptivo académico en la que se presentan los principales síndromes asociados a cardiopatías congénitas, sus manifestaciones cardiacas y extra-cardiacas y sus causas genéticas, destacando la importancia del consejo genético.
Los autores dividen las alteraciones genéticas en tres grandes grupos:
- Aneuploidía: número anormal de cromosomas (trisomía 21, trisomía 13, síndrome de Turner).
- Variación en el número de copias: anormalidades estructurales en forma de deleción o duplicación (deleción 22q11.2, síndrome de Williams-Beuren).
- Variaciones en un único gen (Síndrome de Holt-Oram, síndrome de Noonan, síndrome de Costello, síndrome de Alagille, síndrome CHARGE y síndrome de Kabuki)
Además, destacan la importancia del proceso de consejo genético, incluso antes de los resultados analíticos, ya que en muchos casos son difíciles de interpretar y la estatificación de riesgo resulta compleja. La Sociedad Europea de Cardiología recomienda consejo genético previo a la concepción en pacientes con cardiopatías congénitas, ya que la incidencia de transmisión oscila entre el 2 y el 50%.
Consideran indicado un estudio genético en pacientes con fenotipos característicos; cardiopatías congénitas asociadas a alteraciones faciales, esqueléticas o viscerales; familiar de primer grado diagnosticado o historia de abortos múltiples. Asimismo, lo recomiendan en los casos de tetralogía de Fallot, interrupción de arco aórtico, truncus arteriosus y otras alteraciones en arco aórtico o ramas pulmonares.
A continuación, se presenta una adaptación de la Tabla 1 del artículo, que resume las manifestaciones cardiacas y extracardíacas de los principales síndromes analizados:
Síndrome | Anomalía genética | % de cardiopatía | Manifestaciones cardiacas |
Down | Trisomía 21 | 50-35% | Defecto del septo AV (parcial y completo), CIA, CIV, DAP, TdF, HTP |
DiGeorge | Deleción 22q11 | 83-75% | TdF, interrupción de arco aórtico, CIV, Truncus arterioso |
Turner | X0 (45,X) | 50-17% | Válvula aórtica bicúspide, Coartación de aorta, SCIH, DVPAP, anomalías coronarias, aortopatía, HTA y enfermedad coronaria precoz. |
Noonan | Mutación de genes implicados en la ruta RAS-MAPK | 90-81% | EP, CIA, MH, CIV, DAP, displasia de válvula aórtica y mitral |
Williams-Beuren | Deleción 7q11.23 | 80% | Estenosis aórtica supravalvular, estenosis de arco aórtico, aorta descendente y arterias pulmonares, coronarias, renales, mesentéricas e intracraneales |
Holt-Oran | Mutación del gen TBX5 | 79% | CIA, CIV, defecto del septo AV, EP, DAP, atresia tricúspidea |
AV: aurículo ventricular; CIA: comunicación interauricular; CIV: comunicación interventricular, DAP: ductus arterioso persistente; DVPAP: drenaje venoso pulmonar anómalo parcial; EP: estenosis pulmonar; HTA: hipertensión arterial; HTP: hipertensión pulmonar; MH: miocardiopatía hipertrófica; SAOS: síndrome de apnea obstructiva del sueño; SCIH: síndrome de corazón izquierdo hipoplásico; TdF: Tetralogía de Fallot
Las principales manifestaciones extra cardíacas que definen algunos de los anteriores síndromes se resumen en:
- Down: Déficit cognitivo, hipotonía, atresia gastrointestinal, SAOS, hipotiroidismo congénito, déficit auditivo, cataratas, alteraciones hematológicas
- DiGeorge: Déficit cognitivo, alteraciones psiquiátricas, disfunción paratiroidea, fisura palatina, insuficiencia velofaríngea, anomalías genitourinarias, disfunción inmunitaria
- Turner: Talla baja, fallo ovárico prematuro, linfedema, cuello alado, exceso de piel en nuca, déficit cognitivo
- Noonan: Hipertelorismo, implantación baja de orejas, ptosis, déficit cognitivo, anomalías linfáticas, alteraciones de la coagulación, criptorquidia, anomalías renales, pectus carinatum/excavatum, déficit auditivo y de visión, riego elevado de cáncer
- Williams-Beuren: Frente ancha, estrechamiento bitemporal, epicanto, iris estrellado, nariz chata, labios carnosos, boca ancha, micrognatia. Déficit neurológico, hipercalcemia infantil idiopática, hipercalciuria, hipersensibilidad al sonido, diverticulitis, malformaciones del tracto urinario, hipotiroidismo, déficit visual
- Holt-Oran: Anomalía en los pulgares, agenesia/hipoplasia de radio, aplasia/hipoplasia cubital, hipoplasia, hipoplasia/focomelia humeral
Los autores concluyen que la identificación de estos síndromes no solo tiene implicaciones pronosticas, sino que es fundamental para el desarrollo de la estrategia terapéutica. La vigilancia activa de cada uno de ellos en función de las comorbilidades cardiacas y extracardíacas es de gran importancia.
COMENTARIO:
Gracias a la evolución de las técnicas diagnósticas hemos empezado a entender mejor el impacto clínico que tiene conocer las alteraciones genéticas con las que trabajamos.
El mero hecho de identificar un síndrome genético ya tiene una implicación pronostica. Podemos aportar a la familia una estimación del riesgo que acarrea la patología, así como proporcionar asesoramiento y ayudar a realizar una planificación. Sabemos que alteraciones aparentemente similares pueden dar lugar a un abanico muy heterogéneo de manifestaciones clínicas, por lo que los resultados analíticos deben ir siempre acompañados de un proceso de consejo genético.
Llevar a cabo una vigilancia activa de las comorbilidades (tanto cardiacas como extracardíacas) y tener una actitud preventiva (sobre todo en aquellos síndromes en los que ya de por sí exista un riesgo elevado de padecer hipertensión precoz, obesidad, SAOS, hipertensión pulmonar, etc.) es básico y de gran importancia. Por ello, es fundamental comprender las implicaciones del diagnóstico para poder realizar un seguimiento cardiovascular adecuado. Además, el déficit cognitivo es una de las manifestaciones más comúnmente asociadas a estos síndromes. Una estimulación precoz y un programa de desarrollo cognitivo apropiados son imprescindibles para conseguir alcanzar el máximo nivel de autonomía y autocuidado, con su correspondiente mejora en la calidad de vida del paciente y la familia.
El papel del cirujano no debe limitarse al quirófano. Debemos asegurarnos de que el proceso diagnóstico haya sido apropiado y suficiente para diseñar una estrategia terapéutica prequirúrgica, intraoperatoria y postquirúrgica adecuada.
Los síndromes genéticos constituyen un gran ejemplo de la importancia que tiene no perder una visión multidisciplinar. Operamos pacientes, no patologías. Algo tan trivial como pudiera parecer la coincidencia de un cambio de generador de marcapasos con la realización de una cistoscopia en un paciente pediátrico, puede tener un impacto enorme en su día a día, adaptación escolar e incluso morbilidad.
Ya no basta la habilidad técnica para ser buen cirujano. La única fórmula para aproximarse a la excelencia es rodearse de un equipo que también la persiga.
REFERENCIA:
Duarte VE, Singh MN. Genetic syndromes associated with congenital heart disease. Heart. 2024 Sep 25;110(20):1231-1237. doi: 10.1136/heartjnl-2023-323126.