Sustitución de la válvula tricúspide mediante neoválvula de orejuela auricular derecha: cuando no es necesario disponer de bioprótesis.

Estudio de serie de casos con seguimiento a un año sobre el reemplazo de la válvula tricúspide utilizando la orejuela de la aurícula derecha nativa del paciente en lugar de una prótesis artificial.

La insuficiencia tricuspídea (IT) es una valvulopatía relevante, pero con escasos datos sobre los resultados de su tratamiento. Entre las etiologías primarias de la IT destacan la endocarditis infecciosa como la principal causa (50% aproximadamente), seguida de las alteraciones degenerativas y el prolapso valvular. La IT severa no tratada puede provocar un aumento de la mortalidad en los pacientes, motivo principal por el que ha crecido el interés sobre esta valvulopatía, principalmente para la reparación de la válvula tricúspide. La cirugía sobre la válvula tricúspide está recomendada en situaciones de IT severa sintomática que no responden, de manera adecuada, al tratamiento médico.

La cirugía para el reemplazo de la válvula tricúspide sólo se considera en los casos en los que la reparación valvular es imposible debido a un daño extenso o cuando nos encontramos con una válvula con una malformación muy compleja. Suelen preferirse bioprótesis en pacientes jóvenes con el fin de evitar la anticoagulación indefinida, a pesar de las potenciales menor durabilidad y mayor probabilidad de reintervención que con las prótesis mecánicas. Además, las prótesis mecánicas en posición tricúspide presentan una mayor incidencia de trombosis, favorecida por las condiciones de bajo flujo y baja presión del corazón derecho, lo que condiciona una anticoagulación especialmente exigente y limita de forma importante las posibilidades de futuros tratamientos percutáneos. Los resultados no satisfactorios del recambio de la válvula tricúspide pueden ser debidos a una derivación a cirugía tardía con presencia de disfunción severa del ventrículo derecho y daño por congestión crónica mantenida en otros órganos principales. Con el avance de la cardiología intervencionista, el uso de bioprótesis transcatéter está en aumento, pero hoy día no son adecuadas en presencia de destrucción masiva de la válvula ni para anomalías congénitas. Es por todo esto que la aparición de una alternativa novedosa, como es la reconstrucción de la válvula nativa utilizando la orejuela de la aurícula derecha del paciente, se vuelve tan atractiva. En teoría, permite evitar de esta forma la anticoagulación definitiva y la degeneración estructural acelerada de las bioprótesis, al tratarse de tejido autólogo.

Se trata de un estudio de serie de casos realizado en dos centros (Faghihi y Dena) para evaluar los resultados del reemplazo de la válvula tricúspide. Se seleccionaron un total de 6 pacientes para ser sometidos a dicho procedimiento, los cuales presentaban una IT severa resultante de endocarditis infecciosa o anomalía congénita. La IT severa estaba definida como un área de jet de regurgitación mayor al 40% de la aurícula derecha o una distancia de restricción de las valvas mayor de 8 mm. Se excluyeron a los pacientes con válvula tricúspide reparable o afectación polivalvular.

Se intervinieron un total de 6 pacientes para el reemplazo de la válvula tricúspide utilizando la orejuela de la aurícula derecha. 3 pacientes fueron casos con destrucción valvular compleja debido a endocarditis infecciosa y otros 3 casos con regurgitación de la válvula tricúspide severa por anomalías congénitas. Las edades fueron entre 2 y 57 años y los tiempos quirúrgicos totales entre 330 minutos y 390 minutos. En todos los casos de endocarditis infecciosa se aisló Staphylococcus aureus. No se registraron casos de mortalidad ni morbilidad asociada al procedimiento quirúrgico. Todas las válvulas reconstruidas funcionaron de manera correcta y no presentaron complicaciones en el postoperatorio. El seguimiento ecocardiográfico de las válvulas tricúspides reconstruidas mostró una función valvular estable sin regurgitación ni estenosis significativa.

COMENTARIO:

De manera convencional, ante una insuficiencia de la válvula tricúspide, se debe priorizar la reparación valvular con el fin de preservar su válvula nativa. En caso de imposibilidad, nos vemos destinados a implantar una prótesis en el lado derecho del corazón, con el consecuente riesgo de trombosis a pesar de utilizar una bioprótesis por la baja presión de la cavidad derecha del corazón.

Este trabajo nos enseña una novedosa herramienta ante la necesidad de un reemplazo de la válvula tricúspide evitando el uso de materiales artificiales. Aún es pronto para evaluar la fiabilidad de esta técnica de reconstrucción valvular, pero los datos a corto plazo son muy prometedores y nos hacen pensar en que esta técnica puede convertirse en una opción más a tener disponible en casos de vernos obligados a reemplazar una válvula tricúspide.

Dicho artículo, a pesar de ser conciso, explica muy bien las limitaciones a la hora de elegir pacientes, ofreciendo una figura con los criterios a favor y en contra para utilizar la orejuela de la aurícula derecha. Debemos tener en cuenta que este trabajo solamente incluye pacientes con endocarditis o anomalías valvulares congénitas sobre la válvula tricúspide, por lo que se desconoce su eficacia en pacientes polivalvulares, situación muy frecuente en nuestro campo, ya que es poco frecuente la cirugía sobre la válvula tricúspide aislada. Está claro que necesitamos un seguimiento a largo plazo y mayor volumen de pacientes con esta técnica para confirmar la fiabilidad de esta técnica.

REFERENCIA:

Amirghofran AA, Mirhosseini SA, Narimani-Javid R, Edraki MR, Rafati Navaei M, Mohammadi H, et al. Tricuspid Valve Replacement Using the Right Atrial Appendage Valve: Techniques and 1-Year Results. Interdiscip Cardiovasc Thorac Surg. 2025 Oct 6;40(10):ivaf207. doi: 10.1093/icvts/ivaf207.

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